Drama y nitroglicerina

Drama y nitroglicerina

lunes, 7 de noviembre de 2016

APÁTRIDA

Tengo la piel tiznada de imprudencias,
he recorrido mesetas grises,
como si algo las hubiera arrasado a su paso.

Estuve huyendo de los amores rápidos,
rodé colina abajo en el ocaso del tiempo perdido.

Me dejaron sin legislación,
me volvieron un apátrida emocional,
el cual,
ni tu estado ni otros brazos
consideraron digno de una tierra que hacer mía.

Me acogí a estatutos y tratados de pieles
que flotaban en la internacionalidad de un océano
en donde hacía agua mi esperanza escrita.

Mi pecho dejó de tener coordenadas
y nadie daba residencia a los escombros que albergaba dentro.

Me perdía entre calles abarrotadas de gente,
como corrientes mansas, 
con banderas bordadas en el pecho,
atados por democracias en las que el voto se decidía
de puertas para adentro de una casa,
de un hogar,
de una patria.

Hubo en tiempo en que me convertí en un refugiado por compasión,
me cuidaste y me concediste esos derechos básicos
que me protegían de las inclemencias de la vida.

Hasta ese día que decidiste cambiar tu normativa,
me negaste  toda ayuda humanitaria
mientras mi cuerpo inerte se escapaba por el mar muerto de tu despedida.

Sin voluntad propia me fui de tu país,
de tu vida,
te vi construir concertinas
mientras lanzaba bengalas pidiendo auxilio 
a 12 millas náuticas de tu puerto.

Y ahora,
remando tan lejos,
con la poca fuerza que le queda a esta carne laxa
por cada contusión del tiempo,
me pregunto si algún día,
serás capaz de limpiar todas las cenizas
que quedaron de nuestras quimeras.

Incendios que provocamos cuando aún yo era ciudadano

de tu indómito y patrio cuerpo.